Muros
Cautelosas líneas púbicas
convergen ya,
fuera del alcance
de la jaula de luz,
ya se cuelan por viejas rendijas,
ya lastima el sueño.
Combato el abrazo de la noche
y su frío,
me rodeo,
puedo verme emerger,
de alguna compleja estructura,
tras quince segundos,
ya suele ser cotidiano.
Aun hoy,
más grande en incertezas,
ya no son necesarias
las nociones de respeto
hipocresía,
divertida entre semejantes
Adecuados vestidos
a ojos gastados
por momentos me desdoblo
en un aplauso
me desdoblo
y te escucho lejana
silicantos nacarados
irrumpen a media noche
silicantos, y en un cuadro,
tus ojos fijos.
Asi es él
aún soy yo,
de tardes de periódico
de meriendas en ranchos
infusiones múltiples de espiritualidad
tras la siesta de la tarde
estiramientos continuos de mente
succión ocular y parietal
frío silbido nasal
el viento tibio de la tarde por tu puerta,
el ronco del vagón,
de alguna pared contigua
desafía la enfermiza quietud,
síntomas y desprendimientos
de vida próxima,
Recorriendo los límites
de la audacia y el cuestionamientos proletarios
lengüeteadas masticables de
sentimientos cotidianos
se incuban y guardan para después.
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