
En el miedo piensa el perro al final de su vida lleno de ampollas y llagas ,masticado y mordido por los días , relegado de la escolta por su fealdad inherente y meneos temblecos , su cola es una raíz seca que crece equivocada al filo de un acantilado acechando el agua presa
ambos se aferran al paso final de un viento menos negro
AMiedo
Cuidado con ese miedo a estar solo y carente de sentido
agrietados brazos inclinados hacia todo encuentro
es contagiosa ilusión que arde y desvanece entre lo cobre
Pues parte de la nada y del polvo que dejan las memorias , sentidas o amadas
De pecho tendidos se expanden
son zurcidas con las hojas que el viento trae
Sus espirales son inesperadas y temidas
pues ya nadie es del mismo mundo
Egoísta es siempre la luz de vida que logra calar la roída seda
Se buscan las piezas perdidas de nuestra razón
en la inusitada axilogía de la forma y sus sentidos
Amaneceres cargados de deberes admitidos por el grupo
importunados siempre con gran cantidad de máximas
van matando siempre el silencio que queda
irrumpiendo en esos antiguos templos ya petrificados
infectando los colores fuertes con matices históricos
sesgando cualquier singular calidez que presente la noche con pensamientos y portes fríos
Alimentando de esperanza las promesas útiles
Renacemos a lo exacto, al hermético concreto
al permeable abrazo de realidad supina.
ambos se aferran al paso final de un viento menos negro
AMiedo
Cuidado con ese miedo a estar solo y carente de sentido
agrietados brazos inclinados hacia todo encuentro
es contagiosa ilusión que arde y desvanece entre lo cobre
Pues parte de la nada y del polvo que dejan las memorias , sentidas o amadas
De pecho tendidos se expanden
son zurcidas con las hojas que el viento trae
Sus espirales son inesperadas y temidas
pues ya nadie es del mismo mundo
Egoísta es siempre la luz de vida que logra calar la roída seda
Se buscan las piezas perdidas de nuestra razón
en la inusitada axilogía de la forma y sus sentidos
Amaneceres cargados de deberes admitidos por el grupo
importunados siempre con gran cantidad de máximas
van matando siempre el silencio que queda
irrumpiendo en esos antiguos templos ya petrificados
infectando los colores fuertes con matices históricos
sesgando cualquier singular calidez que presente la noche con pensamientos y portes fríos
Alimentando de esperanza las promesas útiles
Renacemos a lo exacto, al hermético concreto
al permeable abrazo de realidad supina.



