La Vaca



En este legajo de escritos no se habla más del hoy ni de ninguno de sus alter egos, no existen las exaltaciones primaverales ni las sinfonías invernales agónicas tampoco , tibia comedia o actos que denoten inocencia o erotismo en sus líneas no se encuentra usted con la calma la paz o la guerra , no existen audiencias ni ausencias, razón o demora nada se contiene ni dista ,por lo que no hay espacio ya para la urgencia ajena del fin ni de la muerte, por lo que empezar y finalizar con el mismo resulta imposible



lunes, 29 de marzo de 2010

GOTAS:


Lentamente y sin avisar van llagando esas palabras bruscas , hexagonal de lenguaje imperfecto, torpe torrente carente de márgenes, que llegas a mi boca atravesando toda esa llamada corteza cerebral, recorriendo todas esas terminaciones de densidad nerviosa, que finalmente traducen mi mente en voz y palabra de mis ciegas manos
batallan su destrucción

No son otros si no las que vivo, sangro, goteo y pienso
Algunos van por ahí preguntando siempre sobre corrientes del pensamiento
Y sus razones logicas sobre el pensar
increpan , arañan absurdos, son hilos de la neoplasia popular
la cadena de puntos y lineas que suben y caen en su carrera de carton
los puntos de vista
la validación de todo
la extorción
lo civil y lo libre
los filosofos

yo solo con mis mesquinas razones, se menos que nadie de eso
solo se juntar imágenes con lo que siento al caminar
trato de juzgarme a un rincón de todo ,
pero soy torpe y deforme pelusa , a veces caigo en necedad
la necedad de sentirme galaxia también ,de desterrar lo anodino y emanar corpusculos de la transformación ,secuencias logicas de polvo sintetico, limaduras que gravitan mas alla de las orvitas y sus selenes

Recorriendo miles de laberintos ,de las posibles claridades de cada palabra ,mirada o impresión, voy entendiendo algo de este revoltijo de brillos y emociones que nacen y se estrellan .
Retratos, son recuerdos amados, pasajes oscuros y cálidos, retazoz urdidos o cortados
lugares y caricias familiares, labios tibios , risas que se adivierten, manos que se cierran , ojos que transgreden barreras físicas de tiempo muerte y dolor
las vibraciones nos ansían
los usuarios del sucio envoltorio
así lo creo, ahora, se que al recrearme a través de ellos
veo y siento mas allá de mi piel, y si a través de la muerte veo
es que también he muerto alguna vez.

Como demonio y sol de soles negros así lo entiendo
Lo visceral de la razón y del pensar es que
Se devora y regurgita
De definir líneas y formas de pensamiento se poco
Se de arrastrarme tras el sentir y arrepentirme
abstraer y defecar
virar y existir.
contraerse y arrugarse al placer de la ondas
el viaje

martes, 23 de marzo de 2010

LA CASA


Ayer soñé el amor de dos personas que se amaban
Y era tan real el sentimiento entre ellos que se adueño
De mí y mi historia fue suya
Sin espectador yo fui quedando al margen de todo
sus miradas los envolvieron aun antes de verse el uno al otro
todas las luces de mi mente fueron eclipsadas ante el encuentro de esos mundos
Justo frente a mi todo su calor me calcino
Los petalos cubrieron su rostros y la casa que anhelaba se
Se cubrió de su aura inmensa
esta me colmo de recuerdos y detalles absurdos
que tomaban miles de sentidos, se fueron trasformando en culpas y grandiosa pena
Palabras amables y gentiles comentarios asaltaron el silencio
Y también en mi sueño salgo a caminar por lugares viejos
Voy recogiendo imágenes que me destruyen los sentidos y el sentir y me estrello en oscuridad
A la misma oscuridad del otro lado todo es abrazos y calor
Todo me lleva a la arena y al mar a la triste bondad que la niebla da
Músicas lejanas se cuelan también, barullo de baile
Hay veces en las que brilla el sol a media noche
estremecido hasta mi muerte, por la orilla me alejo cantando
la canción de los soles que se escapan

DEMENCIA :



Aquel día había sentido como si todas las cosas que pasaban por su mente tendría que pensarlas con mucho detenimiento ,escuchaba todas las formas de su yo diciéndole qué era lo que se debía hacer durante el día para que éste fuera más productivo que ayer , no podía dejar que la apatía lo embargue, debía hacer valer esas voces . Y así, con esa sola determinación emprendía su marcha, nunca se arreglaba mucho, ni pensaba en lo que debía usar, pensar demasiado esas cosas banales le hacían desviarse de su propósito original: cumplir con todo ! . Era el día preciso, debía poner fin a todos esos asuntos pendientes. De pronto se dio cuenta de que ya se había pasado por mucho del lugar donde debía comenzar, era temprano y el sol ya estaba pateando fuerte sobre las cabezas. Viró y no era mucho, dos o tres cuadras, llego a un parque de pobre pasto donde había una representación del nacimiento de Jesús, en el centro había una pileta sin agua, recordó que habían varios proyectos pendientes a desarrollar en el campo, con animales y gente pero trato de que eso no invadiera su pensamiento. Entre tanto llego a la “casa naranja “ ahí debía esperar, solo esperar un poco. Unos niños jugaban en el parque a pasearse en un viejo triciclo, observo entre tanto esperaba, mientras nombraba algunas cosas solo para no olvidarlas y que se quedaran en el camino; una mujer llego a la escena, tiró fuertemente del brazo de uno de los niños, éste se echo a llorar ,comenzó a patalear y a dar gritos , la mujer haló fuertemente de sus cabellos y se lo llevo a empellones. Un sonido, la puerta ,salió una persona que él no conocía y le entrego unas bolsas las tomo rápidamente las escondió entre su bolsillos y se echo a andar , pensaba en aquella mujer y en el niño , pero no tenía tiempo para otras cosas ,muchas otras personas dependían de el hoy ,no podía olvidarse de nadie solo esperaba no cruzarse con gente mala o indeseable .Cuando llego a una avenida grande, de doble circulación de vehículos , se apresuro ,la misma prisa lo perseguía ; en un momento determinado de su vida fue golpeado como por una revelación, debía imprimir mayor velocidad a su vida tenía que apresurar todo! ..hasta ese día seguía librando una fiera lucha con aquella vieja enemiga , a la mitad de la avenida había un hospital al aire libre ,los consultorios de este estaban hechos de contenedores de barcos acondicionados y pintados de blanco , de lejos daba la impresión de un gran campamento de marineros , con gente entrando y saliendo de pequeños barcos inmóviles .
El gentío y la muchedumbre lo molestaba mucho, ya habían varios jóvenes que le miraban insistentemente, porque le miraban? miraban y volteaban a comentar algo , por observarlos tropezó con una viejecilla que iba de la mano de un niño pequeño, esta cayó de espaldas echando maldiciones .. Maldito vagabundo de mierda! Aléjate! agito un bastón amenazante y gruño , en ese instante pensó en echar a correr , todos se habían detenido y estaban mirándole, sus miradas eran fieras , vacías , borrosas y muertas, la vergüenza empezó a retorcerle el cuerpo hasta el dolor, corrió un poco hasta Un cruce peatonal en el que había en lo alto un cartel grande de metal donde se exhibía una foto con unas letras pintadas a mano que decían: “Cristo esta en ti estas tu en él? "Una comunidad en busca de la verdad.” Inscripciones abiertas, antes de cruzarlo logro divisar un alma hermana librando también su cruenta lucha, venia corriendo a todo marcha en contra del trafico, zigzagueante desafiando a los autos que pasaban a su lado haciendo sonar la bocina y gritando cosas, el no les prestaba mayor atención y se aplicaba a la ruta , hablaba para sí ,de vez en cuando soltaba alguna arenga cuando algún auto lograba golpearlo, jadeante, sudando pero rebosante de vida en sus venas y ojos paso justo frente a él y alcanzo a decirle con voz sutil : “cruza antes de que estas malditas calles estén atestadas ", y siguió con su carrera contra todo , rápidamente lo perdió de vista entre el trafico , el silbato de un policía le indico que cruce pronto lo hizo a toda prisa, sentía a todas las voces encima , ya pronto lo alcanzarían , esperaba poder cruzar la esquina y voltear lo mas rápido que pudiera ,siempre repitiendo las cosas que debía recordar solo lo esencial para no olvidarlo . En la esquina había un hombre de rostro redondo que tenía un modesto puesto de frutas variadas, este lo miro fijo a los ojos tenia ojos de niño pensó , le hacia una señas indicando sus pies insistió en esto un par de veces luego de cansado hizo una  mueca graciosa de resignación, camino más, unas mujeres compraban fruta junto a sus hijos sintió como  húmedo en los pies ,miro hacia ellos, eran las bolsas, se habían roto , una mezcla de sopa de fideos ,arroz y verduras cubría su pie izquierdo , una de las mujeres arrojo una manzana a medio comer con expresión de asco , debes pensar que hacer ahora le dijeron muchos , ahora debes estar atento y mirar en todas direcciones todo el tiempo ,dijeron otros , si ! cuidado con lo que están planeando!, es tarde es tarde, es tarde se repitió, no lo olvides! dijeron todas las agujas ardientes , come ! , se inclino y tomo un puñado con la mano , empezó a comer ,el frutero puso cara triste e hizo un comentario sobre las manzanas , atento a todo atento a todo! se repitió mientras engullía el arroz ,mirando en todas direcciones , se apresto a escucharse .

viernes, 12 de marzo de 2010

Transparencias:


Como reconocerse entre el viento loco que repite cada coro y echa a volar enseguida
El día de hoy todos han pintado sobre hermosos murales asombrosas verdades!
Como rebeldes gotas de agua de cada pozo, charco, laguna o río son engranajes colosales que pelan por llegar primeras a la arena, embragan.
Estrellas y mar, viento silencioso , cielo azul , risas, y llanto son ya bellas cartografías
La esencia se pierde se resbala desde la siempre ondulante superficie hasta lo hondos abismos de lo que no entiendo.
Se va traduciendo el tiempo en muerte
Impresiones se tornan frases de compromiso, escusas bobas
acertamientos vacíos y sonrisas falsas.

jueves, 11 de marzo de 2010

VIGILIA


Ya diviso a aquel fiel compañero de ágiles pasos y aguda vista
el vendrá ! pero antes estudiara cada movimiento
rasante navega en ríos de misterio hacia el mar de lo insondable
espero un poco entre algunos fantasmas de gloria
surco el cielo por unos segundos
me distraigo de pensarme de pensarte de pensarnos ..
lo miro a través de sus mágicos ojos todo vuelve a existir
tu estas entre rumor de niños y risas vas feliz
en las calles cada faro es su propio sol
Y viran todos al despertar
temprano se habla de dinero y de islas
tu eres galaxia gravitas
yo te circundo desde mi frasco
todo esto es solo es un fragmento en su ojo
los otros pedazos se mezclan con la tarde y en cada rojo del ocaso
se cansan los ojos , se cansa el mirar
diapositivas y ejemplos prácticos
se prometen cosas
los deseos se queman al cerrar sus ojos claros
indómito se pierde en la vastedad de la noche
el relato concluye
sueño inquieto sobre lechos de paciencia

martes, 9 de marzo de 2010

HERMANO HERMANA




El rio y las horas traen innumerables remolinos que cruzan
entre tanto al viajar tomamos posiciones de las ventanas
y observamos nuestros sueños competir
sin trampas ,sin miedos , ni prisiones siempre nos dijimos
cuando pensamos saber ya de todos los discursos y resúmenes
ambos echamos a callar
y una a una van muriendo las palabras y charlas que nunca fueron
hermano hermana

domingo, 14 de febrero de 2010

articulos prestados


LA ERA DEL EGO


La obsesión por la imagen, el estímulo a la individualidad, la proliferación de blogs, redes y realities dan cuenta de un fenómeno de estos tiempos: el culto a un modo de vida narcisista.

No es mera vanidad. Tampoco un estricto problema de diván o una anomalía que afecte sólo a unos pocos. Es, en realidad, un fenómeno social muy amplio, que atraviesa toda nuestra cultura y da forma a nuevos modos de trabajar, amar, estar en el mundo. Porque ya no nos rigen ni el temor al castigo ni la devoción por el cumplimiento del deber: para bien o para mal, estamos regidos por el culto al cuerpo, la autor referencia, la fascinación por el éxito individual.
Nos convertimos en una cultura que, cada vez más fuerte, exclama: "Yo, yo... y yo".

Algo de esto supo ver la revista Time cuando, a finales de 2006, cumplió con el ritual de presentar en tapa la "personalidad del año". En lugar del habitual retrato de estadistas, científicos o artistas, los lectores se encontraron con un espejo. Nada más -y nada menos- que un espejo.

En su libro "La intimidad como espectáculo" la comunicóloga, ensayista y antropóloga Paula Sibilia menciona aquella portada como un signo de los tiempos que corren. Tiempos de exaltación del Yo, obsesión por la imagen y propagación de realities y blogs; de bienvenido reconocimiento a las diferencias y estímulo a la construcción de la individualidad tanto como de exhibicionismo, insatisfacción y soledad. Tiempos, en fin, habitados por millones de seres que, como los lectores de Time, contemplan extasiados el espejo que les dice que son ellos, ahora sí, los que tienen el crédito de protagonistas. Más allá de que, anclado en lo más remoto de la historia, permanezca el recuerdo de aquel Narciso, el de la leyenda, fascinado por un espejo que resultó ser cualquier cosa menos inofensivo.

Ir a las fuentes

"Habría que volver a leer la leyenda", advierte el psicoanalista, docente e investigador de la UBA Mario Zerbino, aludiendo a dos de los aspectos menos frecuentados de este mito surgido en la antigüedad. En primer lugar, la violencia ligada al origen mismo de la vida de Narciso, que nació fruto de una violación. En segundo término, su relación con la ninfa Eco, que estaba enamorada de él, pero trágicamente imposibilitada de establecer algún vínculo: cada vez que Narciso le hablaba, ella sólo podía repetir las últimas palabras que él había dicho. El resto del relato es el más conocido: subyugado por la imagen que le devolvía un espejo de agua, el joven Narciso intenta tocarlo, cae y muere ahogado.

Violencia, incomunicación, fascinación por la propia imagen. Tres puntos que se reiteran en las noticias, publicaciones y ensayos sobre la actualidad. Elementos que más de un estudioso de lo social considera enlazados a un fenómeno con tendencia a consolidarse en el mundo occidental durante los últimos treinta
años, que un historiador norteamericano había anunciado allá por finales de los años 70, cuando publicó el libro "La cultura del narcisismo".

El historiador se llamaba Christopher Lasch, era profesor en la Universidad de Rochester y escribió un desencantado retrato de lo que él consideraba "una sociedad que concede creciente relieve y aliento a los rasgos narcisistas". En su libro escribió: "El amor y el trabajo nos capacitan para explorar un pequeño rincón del universo y llegar a aceptarlo como es. Pero nuestra sociedad tiende a devaluar esos pequeños consuelos o bien a esperar demasiado de ellos. Nuestros criterios de lo que es "trabajo creativo y con sentido" son demasiado exaltados como para que puedan sobrevivir al desengaño. Nuestro ideal del "verdadero enamoramiento" deposita en las relaciones íntimas una carga que es imposible sobrellevar. Exigimos demasiado de la vida y demasiado poco de nosotros mismos". A partir de este y otros estudios similares, dos cuestiones parecen ser irrefutables: el narcisismo es mucho más que una cuestión de mera vanidad personal y, pese a ser un concepto surgido del interior de la teoría psicoanalítica, puede ser aplicado a procesos de tipo colectivo.

Habría una tercera conclusión: dado que todos estamos atravesados por el tiempo en que vivimos, en mayor o menor grado, de manera más o menos simpática, cada uno de nosotros estaría marcado por este modo de ser y actuar.

Ahora bien, ¿cómo definir la personalidad narcisista? Habría que remontarse a aquello que la sabiduría popular siempre supo ("Si no te querés un poquito a vos mismo... ¿a quién vas a querer?") y que el psicoanálisis confirma: el narcisismo es un momento esencial, fundante, de la constitución del aparato
psíquico. En términos muy sencillos: tiene que ver con procesos ligados a los primeros meses de vida, cuando el bebe dirige todas sus energías a satisfacer sus necesidades. Este inicial "amor por uno mismo" es el que va a posibilitar la constitución de un Yo, la percepción de sí como una unidad, el rudimento de una subjetividad que se irá complejizando de a poco, al calor de las vivencias familiares, el pasaje por la escolaridad y la incorporación de hábitos e ideas compartidos socialmente. Los problemas aparecen cuando se exacerban los mecanismos destinados a defender, fortalecer, consolidar el Yo. Aparecen entonces rasgos de personalidad que, de acuerdo con la Asociación Americana de Psiquiatría, incluyen la arrogancia, fantasías de éxito, poder o belleza ilimitados, sentimiento excesivo de la propia importancia, inagotable necesidad de reconocimiento, admiración y adulación, intolerancia a la crítica, dificultad para escuchar o reconocer las necesidades y sentimientos de los demás.

Las razones que pueden conducir a la "inflación" del Yo son muchas. La novedad es que en la actualidad buena parte de ellas proviene del ámbito social.

"Los procesos de subjetivación son históricos -explica Zerbino-. Y en nuestra época se están modificando los modos de producción de subjetividad." A grandes rasgos, el individuo moderno, aquel que existía en la época de Freud, era un sujeto marcado por lo racional, la culpa, las prohibiciones, el deber como opuesto al placer y el trabajo como organizador de la vida cotidiana. Por el contrario, entre los rasgos que estarían dando forma al nuevo sujeto -el llamado "sujeto posmoderno"- se encuentran el culto a la originalidad, la búsqueda del placer y el mandato de ser feliz, ser bello, divertirse, poderlo todo, "ser uno mismo". Mandatos con el rostro amable, seductor y luminoso de Narciso. Pero mandatos al fin. Y, por añadidura, imposibles de cumplir.

"El tú puedes, tú puedes, tú puedes tiene un reverso oscuro, que es el no puedes nada", comenta Zerbino antes de recordar una publicidad que una marca deportiva difundió hace un tiempo, en la que se mostraba un arco de fútbol, un gol casi imposible y el eslogan "Metela donde quieras". Ahí el psicoanalista sonríe.
Pero sólo un poco. "Un mandato complicado... Lo mismo con respecto al sé tú mismo -agrega-. Uno siempre es en relación con los otros. El Yo exacerbado, al que no le importa nada de los demás y sólo busca su propia satisfacción, ignora trágicamente que las pocas satisfacciones que los humanos podemos tener
las tenemos con los otros. Las que tenemos con nosotros mismos, además de efímeras, son bastante difíciles de sostener en el tiempo."

Una cultura del Yo

Cojea, no pone especial esmero en su arreglo personal y es, en todos los sentidos que abarca la palabra, hosco. Sin embargo, Gregory House (personaje central de la serie Dr. House) debe ser uno de los más grandes narcisistas que la ficción televisiva generó en el último tiempo. Interpretado por Hugh Laurie, House, además de ser infalible en sus diagnósticos médicos, es manipulador, soberbio, incapaz de la más mínima empatía emocional con sus colegas o pacientes y -¿otro signo de los tiempos?- arrasadoramente seductor. Los médicos que lo acompañan comparten con él una devoción casi excluyente por su carrera: son
profesionales brillantes, competitivos a un nivel que excede el simple cumplimiento del juramento hipocrático. Bien se vio en la cuarta temporada, cuando House organiza una especie de reality para elegir los integrantes de su equipo médico y los participantes ingresan en una "civilizada" guerra de todos contra todos con tal de ser seleccionados. Esta serie, del mismo modo que otras ficciones exitosas, como Californication o Sex & the City, abreva en una galería de personajes que, con diversas facetas, despliega las carencias y brillos del sujeto contemporáneo.

"Esa «inflación» del Yo que hoy prolifera y que en otras épocas (no muy remotas) se habría considerado falta de elegancia y de pudor, o incluso sería deplorada como un tipo de patología mental, la «megalomanía», hoy suele no desentonar demasiado -reflexiona Sibilia-. En un ambiente altamente competitivo, donde priman la eficacia y la performance visible de cada uno, podría pensarse que la autoexposición se ha vuelto hasta necesaria: hay que saber «venderse», posicionar al Yo como una marca, cultivar constantemente la propia imagen, conquistar la visibilidad para ser alguien."

"Mirame, mirame, mirame", suplicaba en silencio un adolescente a una pasajera de un colectivo en una publicidad difundida años atrás. "Mirame, mirame, mirame", ruegan las multitudes que acuden en distintas ciudades del mundo a las convocatorias realizadas por el reality Gran Hermano o, entre nosotros, el recientemente finalizado "El musical de tus sueños" de ShowMatch (cantera de "estrellas" mediáticas, como el tan actual Ricardo Fort). Lo mismo que las imágenes personales que asoman desde fotologs, blogs, videos subidos a YouTube, redes de relaciones sociales como Facebook o MySpace. Si la timidez frustraba al protagonista de aquella publicidad que hoy parece antiquísima, un descenso en el rating televisivo o un bajo número de visitas a un sitio web indican su fracaso de acuerdo con las leyes del extrovertido mundo contemporáneo.

"No lo hago por dinero, aparecer me hace feliz", le comenta a la autora de La intimidad como espectáculo una adolescente que publica sus fotos eróticas en un blog. A principios del siglo XXI existían unos tres millones de blogs en todo el mundo; en 2005 la cifra ascendía a once millones y en junio de 2008 el motor de búsquedas Technorati contabilizaba unos 112 millones. Un número en continua transformación, dado que se estima que cada dos segundos nacen tres nuevas versiones de esta recreación digital y pública de los antiguos diarios íntimos.

¿Qué ocurre en los otros territorios creativos? En el campo de la literatura, el éxito de la no ficción (especialmente biografías o autobiografías de celebridades, como Aprendiendo a volar , publicada por la ex Spice Girls Victoria Beckham), las novelas declaradamente autobiográficas ( Derrumbe , del argentino Daniel
Guebel) y, desde el costado del cine, los documentales basados en vivencias de los directores o films como Tarnation , del norteamericano Jonathan Caouette, que narra su vida a través de una elaborada edición de fotografías personales e imágenes familiares realizadas en video doméstico. Son registros de tipo confesional que dan cuenta, al menos, de un clima de época. Si alguna vez la categoría de autor tuvo que ser disputada (por ejemplo, en el campo de la producción cinematográfica), hoy puede decirse que el autor es el rey. Aún más: todos podemos serlo. El impulso ya existía. La web 2.0, nutrida por usuarios de todo el mundo, sólo vino a confirmarlo.

No todo luz, no todo sombra

Aunque a poco que se afine la mirada es posible ver cómo el "show del Yo" está presente en prácticamente todas las áreas de la actividad humana, es cierto que donde resulta más evidente es en los productos derivados de las innovaciones tecnológicas. Y como los más jóvenes son quienes más los usan, es lógico
que a ellos se los identifique rápidamente con este fenómeno. La discusión está abierta: mientras algunos estudios rotulan a la generación nacida en la década del 80 como "la más narcisista de la historia" (así lo hizo un trabajo realizado en 2007 en la Universidad de San Diego, en los Estados Unidos), otros prefieren tomarse las cosas con más calma. "Los procesos sociales generales son inexorables; tienen que ver con el desarrollo de la sociedad", asegura la socióloga Ana Miranda, doctora en Ciencias Sociales de Flacso e investigadora del Conicet. "La exaltación de la individualidad y la importancia de la imagen en cuanto a la identidad son características de esta época -continúa Miranda-. Todo lo que los adultos ven como exhibición es parte de la vida cotidiana y del uso que los jóvenes hacen de los medios de comunicación. A mí no me parece mal que los chicos de todos los sectores sociales quieran verse bien; es un aire de época.

Lo que sí observo es un acceso muy desigual a los bienes de consumo. Algunos chicos acceden fácilmente a un producto de moda y otros tienen que trabajar muchas horas, hacer grandes sacrificios para obtener lo mismo."

Para las ciencias sociales, el término clave es "individuación". El concepto alude a los procesos que se dieron en los últimos 20 o 30 años, ligados a la ruptura o la crisis de instituciones que antes daban un sentido a la vida social y comunitaria. La familia tradicional, la escuela, el empleo en relación de dependencia, entre otras prácticas e instituciones, tendían a priorizar el sentido de lo colectivo por sobre el sentimiento del propio Yo. En cambio, el contexto actual, marcado por la inestabilidad a todos los niveles (afectivos, educativos, económicos) lleva irremediablemente a que el acento esté puesto en el individuo y en su capacidad para tomar decisiones por su propio riesgo. "Aquello que era considerado trabajo a ser realizado por la razón humana en tanto atributo y propiedad de la especie humana ha sido fragmentado ("individualizado"), cedido al coraje y la energía individuales y dejado en manos de la administración de los individuos y de sus recursos individualmente administrados -escribe el sociólogo polaco Zygmunt Bauman en Modernidad líquida -. Si bien la idea de progreso a través del accionar legislativo de la sociedad en su conjunto no ha sido abandonada completamente, el énfasis (junto con la carga de la responsabilidad) ha sido volcado sobre la autoafirmación del individuo". Una situación sólo apta para autónomos, extrovertidos y audaces sujetos convencidos de que "lo pueden todo". Una carga, quizá, descomunal, pero que tiene sus compensaciones: la aceptación, al menos en el mundo occidental, del "derecho de los individuos a ser diferentes y a elegir y tomar a voluntad sus propios modelos de felicidad y de estilo de vida más conveniente", en términos de Bauman.

En este sentido, Miranda se distancia de las miradas radicalmente críticas: "No soy de las que piensan que todo tiempo pasado fue mejor -afirma la socióloga-. Hoy existe una opinión general más tendiente a la convivencia de opiniones diversas, a la aceptación del diferente. Esto es un rasgo positivo". Mario Zerbino
tampoco se pliega a las posturas apocalípticas: "Existen, aunque todavía de modo embrionario, formas de pensamiento más complejas, con una relación con lo temporal diferente, que trabajan tanto con palabras como con imágenes. Además hoy es posible diseñar en términos de arte cosas que eran inimaginables
años atrás. Vivimos un momento de transformaciones. Pero hay que prestar atención al desarrollo de un narcisismo mortífero que mata por llevarte a la soledad, por no poder querer a nadie más que a vos mismo. Por eso es importante juntarse con otros. Saber que solo no se puede".

Por Diana Fernández Irusta