“¿ Habla de coraje el hombre al que le temblaba la voz cuando se dirigió a buscar refugio en la embajada del Japón en la noche del fallido golpe del general Salinas Sedó ?.
Habla de honor el hombre que emputeciò a la Fuerza Armada, hizo del Congreso un chiquero, suprimió el orden constitucional, desconoció su firma y hasta su huella digital con tal de no pagarle una deuda a la madre de sus hijos?
el creó para ensuciar a sus adversarios y, seguramente, “elevar el nivel cultural”. Este demócrata que cerró el Congreso, este honrado que permitió la rapiña más grande de la que se tenga noticia, este ciudadano ejemplar que convirtió a un edecán en fiscal para entrar a robar maletas en la casa de Trinidad Becerra, este hombre decente que tuvo como socio a Montesinos, este estadista al que defienden sujetos como Sarava, este ángel que vivió entre alimañas, este hombre ejemplar que dio un golpe de Estado cuando su esposa, en un rapto de bendita locura, denunció los asaltos de la hermana Rosa y del cuñado Aritomi a la caja de Apenkai, este probo encubridor de Miyagusuku, esta vergüenza que grita lo que lee y juega con la voluntad de olvidar de los peruanos, este señor Fujimori, en suma, sigue siendo exactamente el mismo miserable que la miseria moral adora y hace suyo. El secreto de Fujimori es que ha convertido en socialmente exitosos los peores vicios de la “peruanidad”: la crueldad en el tumulto, el cinismo como método y, sobre todo, la cobardía elevada a la categoría de función vital.
El triunfo de Keiko Fujimori, de darse, sería el resumen vistoso de la tragicomedia nacional y una prueba de que hay países económicamente pujantes y moralmente inviables. Es decir la misma sangre infectada corre ahora por las venas de Keiko Sofía, en su desesperado afán por intentar aspirar a La Presidencia, utiliza la millonaria reserva cínicamente robada a las arcas del estado peruano, con fines electoreros, y realmente da pena ver que existen aún muchísimos que siguen subyugados al fujimorismo y gritan sin muchas veces terminar de entender lo que vociferan y todo por haber recibido una miserable dádiva. El poder judicial en alguna forma le ha devuelto al país algo de dignidad, y hubiera sido bueno que también investiguen y repatríen toda la millonaria caja fuerte que el inestable Alberto Kenya Fujimori, debe tener en Japón, y que finalmente lo disfrutará su oportunista esposa nipona.....y allí se cumple : "NADIE SABE PARA QUIEN ROBA...perdón: PARA QUIEN TRABAJA.... Sería realmente una vergüenza nacional que se permita que Keiko Sofía Fujimori se postule por lo menos como candidata presidencial. ..... Una señora sin ninguna experiencia laboral -consecuentemente sin bases de respeto al trabajador ni al conocimiento de un solo sol logrado con el sudor de su frente, ni que decir de su supina ignorancia en geopolítica en una coyuntura del diferendo marítimo y el contencioso de la Haya, ni la percepción del manejo democrático del Estado, sin ningún programa - y con una sola intención de amnistiar a su padre.
Si te queda un poco de amor por la patria y mucha dignidad... circula este correo... que lo único que lleva es un refrescante toque a nuestra ingrata memoria, que permite olvidar rápidamente lo que pasa en nuestra patria. Elijamos un Presidente que verdaderamente represente a los peruanos, no a la hija de un japonés que los mismos japoneses se avergüenzan de tenerlo como compatriota, no a la hija de un delincuente comprobado, recuerda: "los hijos son reflejo de los padres”. Crees que la hija de un japonés casada con un extranjero pueda amar al Perú?, sería iluso creer que sí.


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