
Los dueños del cuaderno , los dueños de los cuadros y de los espacios que van del verde al rojo, entre los que se suele pasar del caramelo , al cereal , del cereal al suero y del suero a la sangre ,son los afectuosos testigos del madurar de las raíces ,de la hoguera en la minúscula chispa a fuego de diamante morado
Una mentada brisa que nace del mar de las placentas y converge hacia la tierra de los cabellos rojos y los ojos que preceden promesas de párpados y noches
Se drenan los cambios por sus propias venas de puerca guerra
se aleja, lo ven alejarse , es extraño ahora
en el día las ciudades ruedan a la par de su prisa en partes, de las entradas y salidas a la par del placer de los trajes transhumanos y el anonimato de los alumbramientos decapitados
las alas de una mariposa bella son también bellos mantos mortuorios
los dueños se consuelan con el placer que produce ver la sangre subir hacia ramas grandes e insondables ,son la oquedad de la sangre y las leches solo por ellas surcable
en adelante serán la belleza en cada cosa y el temor a cuestas a cada traspaso
el resto será el placer natural de los días
inexplicable la llegada
relativamente corta la estancia
inconmensurable la partida
tendidos al derecho con su lados mirándose de revés
la expansión del radio de su onda es leche para los gusanos
una extensión vital de su placer
un hueco en el aire por encima del mar muy profundo en la tierra.
Una mentada brisa que nace del mar de las placentas y converge hacia la tierra de los cabellos rojos y los ojos que preceden promesas de párpados y noches
Se drenan los cambios por sus propias venas de puerca guerra
se aleja, lo ven alejarse , es extraño ahora
en el día las ciudades ruedan a la par de su prisa en partes, de las entradas y salidas a la par del placer de los trajes transhumanos y el anonimato de los alumbramientos decapitados
las alas de una mariposa bella son también bellos mantos mortuorios
los dueños se consuelan con el placer que produce ver la sangre subir hacia ramas grandes e insondables ,son la oquedad de la sangre y las leches solo por ellas surcable
en adelante serán la belleza en cada cosa y el temor a cuestas a cada traspaso
el resto será el placer natural de los días
inexplicable la llegada
relativamente corta la estancia
inconmensurable la partida
tendidos al derecho con su lados mirándose de revés
la expansión del radio de su onda es leche para los gusanos
una extensión vital de su placer
un hueco en el aire por encima del mar muy profundo en la tierra.
