La Vaca



En este legajo de escritos no se habla más del hoy ni de ninguno de sus alter egos, no existen las exaltaciones primaverales ni las sinfonías invernales agónicas tampoco , tibia comedia o actos que denoten inocencia o erotismo en sus líneas no se encuentra usted con la calma la paz o la guerra , no existen audiencias ni ausencias, razón o demora nada se contiene ni dista ,por lo que no hay espacio ya para la urgencia ajena del fin ni de la muerte, por lo que empezar y finalizar con el mismo resulta imposible



martes, 15 de junio de 2010

Leve

Los rituales e instantes queridos son negados , con fuerza torcidos por la marea negra , repudiados al ser mentados por otros , recogidos en su necio recuerdo ;imaginarias imágenes de lo real y lo añorado se mezclan en el descompuesto caleidoscopio ,dimensiones y cantos de melodías repetidas , halagos amigos, muestras de extraña simpatía o amor desmesurado de vida, el gozo convenido ,resultan estúpidos todos!; juntos celebran secretos acuerdos para cerrar sus ojos .


Las promesas resultan estúpidas, las predicciones y supuestos más aún, la inercia y la inmovilidad, se juntan en una marea de jaquecas y pozos, viscosas natas, azarosos crepúsculos, constelaciones y torrentes.


Los intentos son estúpidos, las predicciones son vanas e intencionadas y también estúpidas.

Las pizarras y pantallas van conmigo y con otros millones, son los mejores, también los son.

Los cuentos, las historias de carrete, la vida diaria expuesta en la necesidad y los mordiscos de eso que se define como estima , cariño o amor ,es predecible , aún más estúpido que todo lo anterior ; mi vida rastrera y parasitaria ,sin respuestas debe acabar, ¿y si acaba? .


¿Empezara con este fin algo que sea útil?


Que por fin se expanda el estertor del hombre desfigurado, que se pueda sumergir en aguas sin fondo.


Las nubes de roca están rezagadas, los golpes al cuero resbalan, la cera imposible, lo turgente y grandioso, mi ceso presuroso y su ardor narcótico.


Lo más repugnante y asqueroso de la moneda de carne y de sus lados, son las arcadas de voces firmes en la oscuridad y lo inexpugnable de los palacios de apología y aflicción


Volar y nunca, vivir y nunca , morir y nunca, volver y nunca


Que se consuma por fin el festín diario, el expendio de mi atronada razón.

martes, 8 de junio de 2010

Al final de los pueblos


Ya están abiertas las tristes vitrinas ,las finas estampas de la apreciación ,las mil noches eternas, y me son extrañas como en la ocasión en que fuimos a esas fiestas tristes ,juntos a bailar y que las nuevas formas nos arrastraron hacia afuera como selenitas nostálgicos ,después yo me aleje de ti , y ahora puro e impar siempre me preparo a cantar , y es un mal estruendo mi voz perturba a los enanos inertes ,se retuerce como la sanguijuela que queda de ese razonamiento simple pero mal encausado, incrustado en barro y agua turbia en medio de algún lado gritando a destiempo: "¿Qué pasa?", siempre he creído que la novedad es locura nueva , recién llegada y que es sabia en el arte de saber partir pronto , como las visitas que en un futuro arriben, deberán traer noticias llenas de algo que perturbe el rumbo de los frutos al cesto ,hacia allá ,lejos las lisonjas vulgares , los retrasos, las oficinas necias , los papeles sin borrones y todas las proporciones perfectas ; las puertas vidriadas van con los cangrejos de grandes pinzas perladas y sus arenas son gemas magnificas ,descollantes peras, no maduran ni pudren , ni caen en esta tierra mía , del aire pronto son embarcados los frutos y las leches, quedan , los meses sin sol ,los días sin horas, las líneas profundas y las alegres ,al tiempo que mi pacha languidece en el cemento de extrañas geografías ,obstinación e intercambio de templos y muchos yos rezan ya a los pálidos alabastros, siempre alguna fracción eremita de jóvenes de lanas tejidas en gargantas engullidas ,son patéticas sogas ; la ruta y los grandes faros , se van y me dejan natural, pensando en palabras arrepentidas , caminando con las noches solas ,entre escombros de viejos continentes , guitarras chinas , leva de pescados y bolsos permeables ; ahí es cuando altos zapatos rodantes pasan a mi lado por el rumbo, furiosos todos , se van quedando aletargados mis buenos deseos, el dolor que no se entiende, el cambio que no puedo explicar, tras las maderas muertas, la caña vencida , van las finadas esquinas , el torcido fin de los pueblos y ciudades , el credo de cartón de los tugurios ,todo eso de frente, y a la sombra cicatera de mis espaldas, danzan bellos y moribundos paseos de la mano , palabras curianas sobre otra vida , grandes y felices pensamientos decápodos .